Tarifas aereas por las nubes
Nuestro país no tiene compañías low cost y el tema de tarifas aéreas está regulado por el gobierno. Las aerolíneas privadas suelen afirmar que es esa limitación para cobrar más caro un pasaje la misma que impide que haya tickets más baratos: obligados a un tope máximo, los mínimos difícilmente bajen. Sin embargo, las aerolíneas operan todas con un mapa virtual que segmenta su capacidad en distintas tarifas. Así, un vuelo a Iguazú puede costar, tanto $500 como $900. según el momento en el que se adquiera. Es el mismo vuelo, pero cada tarifa tiene sus propias restricciones. Y para conseguir la más baja, la antelación es fundamental. Por fuera de eso, por una cuestión de política comercial, las aerolíneas no acostumbran tener valores diferentes en sus distintos canales. Sin embargo, no está de más probar. Un rastrillaje que incluya el sitio web de la aerolínea, un buscador online y una agencia de viajes debería ofrecer el mejor panorama. De todas maneras, la diferencia suele hacerse más cambiando de aerolínea que de canal de venta. Ejemplo: hay tantas compañías que vuelan a San Pablo que es mucho más probable conseguir buen precio en una compañía menos evidente (que puede ser de Pluna a British Airways) en lugar de caer en la idea fija de las clásicas (en este caso. Aerolíneas, Tam o Gol). Investigue bien ese mapa a la hora de encarar la búsqueda. Tenga en cuenta que las agencias online no siempre manejan acuerdos que incluyan todas las aerolíneas. En materia de cabotaje, se sabe, la oferta está bastante más restringida, pero existen las promociones de último momento y las aerolíneas pequeñas tipo Sol. Andes y Aerochaco, entre otras.
Para conseguir tarifas, lo ideal es buscar con 50 días de anticipación y hacerlo mediante agencias de viajes tanto online como tradicionales, que conozcan los hoteles, ya que muchas veces, mejor precio no significa mejor ubicación ni mejor servicio.
